Rappi se expande a los servicios médicos con una diferencia: los repartidores tienen derechos

Laboratorios médicos usan la app para agendar pruebas y vacunas en casa, entregándolas por medio de personal médico calificado.

By DANIELA DIB and TAMLIN MAGEE

Translated by LIDIA HERNÁNDEZ TAPIA

23 MAY 2022 • MEXICO CITY, MEXICO

Scooters eléctricos, bicis y motos se abren paso entre el embotellamiento sin fin de Ciudad de México. A menudo, los conductores de estos vehículos llevan a cuestas grandes mochilas decoradas con los logos de aplicaciones de entrega a domicilio. Dentro de ellas, transportan alimentos y otros productos a los residentes locales. Ahora los usuarios de la app de Rappi también pueden solicitar servicios de salud directamente a través de la plataforma.

Portando bata médica y casco, un enfermero que trabaja haciendo entregas a domicilio con Rappi —hablando con Rest of World de manera anónima para proteger su trabajo— dijo que un laboratorio médico privado asociado con la app lo reclutó a principios de 2022. Suele hacer turnos de ocho horas entre 7 a.m. y 3 p.m. en una moto que le proporciona su laboratorio y que además le paga el combustible. Está particularmente satisfecho con su nuevo empleo.

“Me muevo mucho más rápido en la moto… así que mi turno generalmente termina a tiempo”, dijo el enfermero a Rest of World. “A veces voy al parque a comer entre pedidos”.

Rappi, la popular plataforma de entrega a domicilio fundada en 2015 en Colombia, permite a los usuarios en Ciudad de México y Bogotá ordenar y programar citas para obtener muestras de sangre para pruebas de laboratorio clínico, de embarazo, de infecciones de transmisión sexual y de Covid-19, así como vacunas para VPH, herpes y enfermedades neumocócicas. Se entregan y aplican en la casa del usuario. Luego de comenzar con pruebas de Covid-19 en 2020, Rappi ahora funciona como intermediario para seis proveedores de atención médica en Ciudad de México, cuyo personal realiza pruebas y administra vacunas, y luego procesa los resultados en el laboratorio.

Ejecutivos de Rappi y uno de sus proveedores de servicios médicos dijeron a Rest of World que la pandemia les abrió la oportunidad de colaborar. Los trabajadores de salud también se han beneficiado. Para el enfermero que pidió permanecer anónimo, el trabajo de entrega a domicilio le dio la oportunidad de conseguir un empleo de tiempo completo. Para Viviana López, otra enfermera que ha trabajado de tiempo completo durante siete años supervisando el área de laboratorio de Previta, otro proveedor asociado de Rappi, esta ha sido una oportunidad para hacer mejor su trabajo. “Para el personal médico como nosotros, es muy reconfortante estar más cerca de los pacientes en momentos como este”.

Rappi descubrió el modelo de colaboración con servicios médicos para las entregas a domicilio tras una serie de deslices a lo largo de la pandemia de Covid-19. La autodenominada superapp tuvo dificultades al principio cuando trató de expandir sus servicios de entrega a millones de personas en la etapa del confinamiento y también durante el incidente en el cual la plataforma trató de asignar una pequeña cantidad de vacunas contra el Covid-19 a sus trabajadores según su desempeño. La empresa se retractó rápidamente, pero no perdió de vista las oportunidades que representaban los “servicios médicos, tests y vacunas en el hogar”, dijo a Rest of World Gloria Ruiz, la nueva gerente de verticales en Rappi México.

Una vez que un usuario solicita un servicio médico en la aplicación de Rappi, el laboratorio se encarga del resto. El proveedor de atención médica recibe una notificación y uno de sus empleados va a la casa del cliente. En contraste con las grandes mochilas naranjas de la aplicación de entrega a domicilio que llevan los típicos rappitenderos, los trabajadores de salud llevan torniquetes, agujas, gasas y otros equipos similares en mochilas normales. Tras completar su labor, el trabajador regresa al laboratorio a dejar las muestras antes de su próxima cita. Mientras,  los usuarios usualmente reciben los resultados en un plazo de 24 horas por WhatsApp o correo electrónico, no a través de la aplicación Rappi.

 

 

Gracias a la colaboración de sus empleadores con Rappi, tanto López como el enfermero anónimo se han convertido en repartidores, pero no son gig workers, trabajadores por encargo.

“Eres en un gig worker”, dijo Miguel Díaz Santana, coordinador de trabajadores digitales en el grupo de defensa cívica y derechos de los trabajadores, Nosotrxs, a Rest of World, “cuando no tienes un salario seguro, ni prestaciones o derechos laborales”.

Ambos enfermeros entrevistados son empleados fijos en las empresas de servicios médicos asociadas con Rappi. Morgan Guerra, cofundador, CEO y jefe de servicios médicos de Previta, el laboratorio donde trabaja López, dijo que aunque su empresa no emplea a todo su personal médico a tiempo completo, todos los trabajadores que brindan sus servicios a domicilio a través de Rappi sí lo están. Es un marcado contraste con los típicos repartidores de las apps de entrega a domicilio que trabajan muchas horas como “socios” que reciben una remuneración sin ningún tipo de beneficio social.

“En la relación entre un socio por encargo y empleador no desaparece el trabajo, lo que desaparece es la figura del empleador como responsable de garantizar los derechos laborales”, dijo Díaz Santana.

Aunque las aplicaciones de entrega a domicilio como Rappi han enfrentado críticas por las condiciones laborales de sus mensajeros durante la pandemia, Ingrid Ortiz, abogada y especialista en salud digital de la firma de abogados Olivares, con sede en Ciudad de México, dijo que la legislación relacionada con el trabajo y la salud en México no es tan flexible como la entrega de productos de consumo. Esto significa que los derechos de los trabajadores de la salud generalmente están garantizados.

Para los proveedores de servicios médicos, asociarse con Rappi fue algo que ocurrió de forma “natural”, dijo Guerra. Al principio de la pandemia, su empresa se vio obligada a pasar de brindar servicios médicos a través de corporativos a interactuar directamente con clientes individuales a través de su propia plataforma de comercio electrónico.

“Todos se volvieron expertos en pruebas rápidas”, dijo Guerra a Rest of World, en referencia a la gran cantidad de pequeñas empresas de pruebas que surgieron durante la pandemia. “Nos dimos cuenta de que teníamos que estar al día, por lo que nos asociamos con Rappi para ofrecer servicios directamente al cliente”.

Sin embargo, Díaz Santana, el activista por los derechos de los trabajadores digitales, expresó preocupación con respecto a la expansión del modelo basado en la demanda a más industrias, y lo que significa para quienes hacen entregas. El peligro, según él, es que el modelo de entrega que encabeza Rappi se convierta en la punta de lanza para luego sumar otras prácticas que contribuyen a la precarización de la mano de obra: “Es preocupante que otras industrias adopten el modelo precario de las plataformas de distribución, ya que son empleos sin beneficios de seguridad social y estimulan la economía informal”.

Si bien la atención médica en línea no se ha abordado directamente en ninguna legislación hasta el momento, Ortiz, la abogada, dijo que “de acuerdo con la ley laboral mexicana, lo más probable es que tengan un contrato con el laboratorio asociado, que implica un horario de trabajo establecido y la necesidad de que el laboratorio cumpla con ciertos requisitos y reglamentos específicos”.

Por ahora, esperaba el aumento de la atención médica a domicilio. “Por el tamaño del país, México es uno de los mercados más atractivos de Latinoamérica, por lo que en cualquier momento será un blanco atractivo para todos los involucrados en este campo”, dijo Ortiz.

Daniela Dib is a Mexico City-based tech and business writer.

Tamlin Magee is a freelance culture and technology writer.