Nearshoring en México: retos corporativos y estructuración societaria para la inversión extranjera.

El nearshoring ha cambiado la dinámica de las cadenas globales de producción al trasladar procesos a regiones geográficamente más cercanas a los mercados de destino por razones geopolíticas, logísticas y estratégicas. En este escenario, México se posiciona como uno de los principales destinos de inversión extranjera en América del Norte debido a su integración al T-MEC, su cercanía con Estados Unidos y su infraestructura manufacturera. Sin embargo, para atraer la inversión extranjera también es necesario una buena estructura jurídica y corporativa que permita reducir riesgos regulatorios, societarios y operativos. Si bien la Ley de Inversión Extranjera establece como regla general la posibilidad de participación extranjera en cualquier proporción en sociedades mexicanas (salvo en las hipótesis normativas reservadas), la apertura normativa no quita la necesidad de un análisis estratégico previo.

En operaciones de nearshoring la estructura societaria tiene que tomar en cuenta factores como el número de inversionistas, la emisión de acciones, las restricciones de transmisión, la planeación fiscal internacional y la posible integración en estructuras holding. En este contexto, la redacción estatuaria es importante, pues si hay un gobierno corporativo deficiente genera incertidumbre y conflictos futuros.

Factores críticos para la estructuración societaria y operativa:

  • Ciertos sectores estratégicos presentan mayor exposición regulatoria.
  • La inversión vinculada al nearshoring presenta una concentración regional sobre todo en el norte y centro del país, esto ocasiona presión sobre la infraestructura (movilidad, agua y electricidad), incrementa costos inmobiliarios y aumenta la competencia por talento especializado. Dichos factores inciden en decisiones estratégicas como la determinación del domicilio social, la adquisición o arrendamiento a largo plazo de inmuebles y el diseño de las estructuras operativas.
  • Riesgo jurídico derivado de deficiencias en cumplimiento normativo y gobierno corporativo en sociedades mexicanas. Las empresas extranjeras suelen operar bajo estándares internacionales de control e integridad, por lo que la falta de mecanismos de cumplimiento internos adecuados puede generar sanciones administrativas, responsabilidad penal y daños reputacionales. En estructuras con varios socios, la ausencia de reglas formales y claras de un gobierno corporativo genera problemas societarios y parálisis en decisiones estratégicas.

El nearshoring es una oportunidad relevante para México, pero el verdadero éxito va a depender no solo de que haya capital extranjero, sino de que se complemente con la capacidad institucional y corporativa para estructurarlo con seguridad jurídica. Una inversión mal estructurada puede tener conflictos societarios, contingencias regulatorias o vulnerabilidades contractuales y, por el contrario, con una estructura bien diseñada, fortalece la estabilidad operativa y la confianza del inversionista.

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Gustavo Alcocer

Socio

Gustavo Alcocer dirige el Grupo de Derecho Corporativo y Comercial en OLIVARES, asesorando a empresas en México y en el extranjero con transacciones comerciales y corporativas, nacionales y transfronterizas. Es asesor jurídico externo en México para muchos clientes nacionales y extranjeros.

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